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La gran dama del derecho concursal

Dicen los que la conocen que, en Antonia Magdaleno (Valencia, 1968), destacan su desbordante capacidad de trabajo y de gestión de equipos, además de su liderazgo. Exige a sus colaboradores, pero no pide nada que ella misma no haga. Es la primera que está al pie del cañón cuando hay que estarlo. Y, desde que estalló la crisis económica y los procesos concursales sustituyeron a los planes decrecimiento de las empresas, los días parecen tener más de 24horas. 

El nombre de esta abogada, licenciada en Derecho por la Universidad de Valencia, ha ido cobrando relevancia mediática a raíz de los concursos de acreedores de empresas ligadas al sector inmobiliario, como Llanera, Grupo Urazca y Martinsa Fadesa (la mayor suspensión de pagos de la historia empresarial española), de los que ha sido administradora. A ellos se ha unido, en 2010, el concurso de Viajes Marsans, la joya del grupo turístico propiedad de Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual hasta el pasado junio. Su último cometido será, además, custodiar el patrimonio de Díaz Ferrán, que dejará la presidencia de la CEOE en unos días, durante el concurso personal iniciado por Viajes Olympia, por una deuda de 1,3 millones con Viajes Marsans que avaló personalmente el empresario.

Vida familiar 

Casada y con una hija a la que adoptó hace poco más de un año, Antonia Magdaleno consagra a su familia, el elemento que le aporta estabilidad, el poco tiempo libre del que dispone. En su lista de prioridades, figuran también la lectura, los viajes y el deporte, aunque en un segundo plano. 

Además de su familia, su otro amor es su profesión. El interés por el Derecho viene de cuando era niña. Durante la carrera, la rama que más le interesaba era el Derecho Penal. Pero, gracias a una pasantía, descubrió que no era lo suyo. Un profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia propuso a Magdaleno trabajar en su despacho de abogados. Tras una estancia de un año, Magdaleno descubrió que, en la práctica, el Derecho Penal no le resultaba tan interesante como su estudio teórico. 

Y viró el rumbo de su carrera hacia otra especialidad, el Derecho Procesal y Concursal, ya que le iba a permitir no estar encerrada en su despacho y vivir, de cerca, los procesos judiciales. En abril de 1999, comenzó a trabajar en la firma valenciana Broseta Abogados, como responsable del área Procesal y Concursal. Seis años más tarde, en 2005, fue nombrada socia del despacho. Su currículo profesional se completa, además, con su labor docente (es profesora de la facultad en la que cursó sus estudios desde 2002) y en el ámbito del arbitraje (en los Colegios de Abogados de Valencia y Madrid). 

Profesionalmente, esta abogada de 42 años se autodefine como una persona constante y trabajadora, que tiene muy presente que, en su profesión, siempre hay mucho que aprender. Entre sus virtudes, destacan su capacidad para tirarse a la piscina y hacer frente a nuevos retos, aunque, en ocasiones, le cuesta separar su vida personal de la profesional y no implicarse emocionalmente en los casos. 

Cada concurso es distinto y su responsabilidad, muy grande. Por eso, uno de los momentos más difíciles de su carrera, en la que con frecuencia debe enfrentarse a realidades personales dramáticas, fue cuando recibió una carta de un afectado de una promotora inmobiliaria en la que le decía que, a pesar de la oposición familiar, había gastado todos sus ahorros en comprar esa casa. Su mujer estaba enferma y, a raíz de esa situación, él recibía tratamiento psiquiátrico e imploraba ayuda a Magdaleno porque era la única persona que podía hacerlo. 

Sin embargo, también ha vivido muchas satisfacciones, como cada sentencia que ha dado la razón a su cliente o su nombramiento como administradora concursal de Martinsa Fadesa, por la propia envergadura del concurso. A corto plazo, su principal reto es lograr que la inmobiliaria supere la situación concursal (prevista para 2011), que compagina con la ampliación del área arbitral de Broseta Abogados, un ámbito en el que, en su opinión, queda un largo trecho por andar. Su principal desafío a corto plazo es que la inmobiliaria Martinsa Fadesa salga del concurso. Empezó a trabajar en Broseta Abogados en 1999 y, seis años después, fue nombrada socia La abogada compaginará su papel en el proceso de Viajes Marsans con la administración del patrimonio de Díaz Ferrán.

Yovanna Blanco. Madrid 

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